Hace unas semanas descubrí una noticia que cambió mi forma de ver la vida... ¡Estoy embarazada!
Tengo 25 años, una relación estable con una persona a la que amo y con quien he compartido los últimos cuatro años y nueve meses de mi vida, aunque nuestra relación puede considerarse "a distancia" el amor, la constancia, y el empeño que ambos ponemos en ella hace que no se sienta así.
Por supuesto que planeábamos ser padres, desde hace varios años habíamos platicado de la posibilidad de tener hijos, casarnos, hacer una vida juntos y formar nuestra propia familia. Sin embargo, pensábamos que estos eran planes a mediano o relativamente largo plazo.
Un sábado, después de que otra vez se atrasara mi periodo (cosa común y que nos había hecho comprar una infinidad de pruebas que daban negativas), fuimos a comprar una prueba de embarazo. Sinceramente no me sentía para nada embarazada, de hecho si no hubiera sido por la insistencia de Abel no hubiera comprado la prueba aún. Recuerdo haber entrado a la farmacia, pedir la prueba y como siempre "poner cara de ojalá salga positiva".
Al despertar el domingo siguiente tomé la prueba y fui al baño para realizarla, luego de varias creo que hasta ya tenía práctica para que todo saliera como tiene que salir. Pero en esa ocasión algo fue diferente, la prueba no marcó nada... ¡NADA!, entonces investigué en internet y resulta que según la marca no había hecho suficiente pis y recomendaban volverla a usar (¡claro! ahora saliera lo que saliera yo no iba a estar segura del resultado para nada). Hice todo tal y como lo indicaban las instrucciones de la marca en línea y de pronto, luego de que todo se pone rosita vi la línea que indicaba que la "prueba estaba bien" y la que indicaba el embarazo. Por supuesto, en ese momento no sabía que pensar, creía que todo se trataba de un error y la prueba ya no servía, aún así le mandé foto a mi novio, quien me dijo traería dos pruebas más... decidí ir por ellas yo para "agilizar" todo.
Inventé un pretexto tonto a mi mamá y me fui a la farmacia, compré dos pruebas más y recuerdo haber esperado unas horas para realizarme la primera... positivo nuevamente. No podía dejar de pensar en todo lo que pasaría, tendría que decirle a mi mamá en algún momento, cosa que realmente no me preocupaba tanto ya que ella es comprensiva. Pero también implica el decirle a mi papá (quien en ese entonces ni sabía que tenía novio, y quien hasta el momento en que escribo esta entrada aún desconoce la situación).
En la noche fui a casa de mi novio, en la mañana hice otra prueba, positivo otra vez. Pasaron mil cosas por nuestras cabezas, yo creo que lo principal en ambos como primer momento es la preocupación, el querer saber que todo estará bien. Y una de las más grandes mías, el miedo a que alguien vea al bebé como un problema y no lo espere con la alegría que yo lo espero desde el primer momento. Aún en ese entonces no me sentía embarazada, todo era muy irreal.
El lunes recibí dos noticias, la primera era que al fin se haría justicia y comenzaría a trabajar en el lugar por el que "luché" y tenía merecido, la segunda fue encontrar a un ginecólogo que me inspirara confianza. Mi novio esperó conmigo hasta el último momento que pudo para entrar, sin embargo, gracias a que el ginecólogo salió tarde de una operación se tuvo que ir y entré a la cita sola. En el ultrasonido esperaba ver al menos un puntito que indicaran que en mi vientre se estaba creando vida (por supuesto, mi lado pesimista no dejaba de pensar que se trataba de otra cosa, un quiste o que el bebé estaría en la trompa y lo tendría que interrumpir), sin embargo me dijeron que todo está bien y que aún era muy pronto para ver algo (no tenía ni el mes).
Al día de hoy (marzo 13), poco más de dos semanas después de la consulta, me siento un poco más embarazada que antes, con miles de cosas en la cabeza, nauseas cada vez que siento calor, el apoyo de mi novio, mi mamá, mi hermano, mi suegra y mis cuñados... aún faltan personas por enterarse. Mientras tanto inicié mi nuevo trabajo junto con mi bebé, tratando de no enojarme por su bien, de seguir la dieta y las indicaciones del doctor, deseando a ratos que el tiempo pase muy rápido y en otros que pase muy lento.
Hasta el momento no me imagino aún cómo será el ser madre, solo sé que quiero ser valiente por él o ella, que debo dejar atrás mis inseguridades y que no lo veo como algo que sea mi obligación, sé que aun tengo opciones y que hay maneras "fáciles" de evitarme problemas, pero estoy segura de que aunque haya elegido el camino "difícil" será uno bonito y lleno de amor.