Hoy tuve mi segunda cita médica, en esta ocasión Abel si me pudo acompañar (en la ocasión pasada por cuestiones de trabajo se tuvo que ir), eso fue en parte raro pero sobretodo muy lindo. Es muy bueno sentir que el papá de tu bebé está ahí contigo para los momentos importantes.
Siempre pensé que cuando viera a mi bebé por primera vez sería de las mamás que se sueltan a llorar, con eso y los primeros latidos de su corazón, sin embargo, para mi sorpresa esto no ocurrió así. Quizás en parte por "la culpa" que sentía en un primer momento al pensar que por no tomar suficiente agua Abel se perdería de un momento importante, pero sobretodo por la sorpresa... ver algo tan pequeño pero tan claro o formadito que está creciendo dentro de mi, observar cómo se mueve (puedo jurar que cuando lo vimos movió su bracito como diciendo "¡Hola!" y pensar en que se convertirá en toda una persona con un futuro por delante.
Además, por supuesto del gran alivio que sentí al saber que a sus 10 semanas el o la bebé están muy bien y con muy buen augurio.
Me siento muy feliz, aunque aún no me siento por completo mamá... eso me hacía sentirme extraña en ocasiones, pero ahora comprendo que es un proceso, que por supuesto me estoy sintiendo mamá pero "a mi manera", no necesariamente en el cliché que a muchxs nos plantean.
He soñado con el/la bebé ya en varias ocasiones, no puedo recordarlo físicamente, pero sé que lo que más deseaba en cada uno de los sueños y lo que más deseo ahora es poder cuidar, guiar y proteger a esta nueva personita a quien dimos vida con tanto amor y a quien esperamos para dentro de unos meses.

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