Sinceramente
tuve que esperar a que pasara la peor etapa de uno de los síntomas que más me
ha podido chocar del embarazo para poder escribir al respecto sin estar
completamente influida por mis “malos sentimientos” hacia esto.
Desde
el inicio de mi embarazo hasta la fecha he bajado 5 kilos de peso, los cuales
no había podido bajar en los últimos años me atrevería a decir, parte de eso se
debe a las terribles nauseas que tuve durante al menos mes y medio (y
obviamente en la gran mejora que he tenido en mi alimentación). Nauseas que me
hacían correr a vomitar en cuanto probaba algo que a bebé no le gustaba, con el
calor, cualquier cosa que me mareara o simplemente de la nada.
Gracias
a Dios, la vida, etc., este sentimiento ha disminuido hasta casi desaparecer
(claro, no es algo que se haya ido por completo pero si me atrevería a decir
que está mucho mejor).
Las
nauseas definitivamente son difíciles, en especial si eres una de las personas
(como yo) que odian vomitar, sin embargo, son un claro recordatorio de que
dentro de mí se está formando una vida nueva.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario